lunes, 14 de noviembre de 2011

Biografia de Enrique Eskenazi

Biografía de Enrique Eskenazi escrita por Sergi Ferré Balagué.

Enrique Eskenazi (1949-2011)

“Porque el pensar, ciertamente, es algo muy especial. La palabra de los pensadores no tiene autoría. La palabra de los pensadores no conoce autores en el sentido de los escritores. La palabra del pensar es pobre en imágenes y no tiene atractivo. La palabra del pensar descansa en una actitud que le quita embriaguez y brillo a lo que dice. Sin embargo, el pensar cambia el mundo. Lo cambia llevándolo a la profundidad de pozo, cada más oscura, de un enigma, una profundidad que cuanto más oscura es, más alta claridad promete”

Martin Heidegger: Logos


Eduardo Enrique Eskenazi Boverman nació en Rio Cuarto, al este de Córdoba (Rep. Argentina), una provincia muy industrializada, el 13 de Mayo de 1949. Su signo era Tauro y su ascendente Cáncer.

1. Primeros años.

Ya de pequeño mostró una gran afición por la lectura, así que le llevaron ante un paisano muy particular, el escritor Jorge Luis Borges, quien le animó a escribir.

Aunque a sus padres les hubiera gustado que estudiara ingeniera o mecánica, Enrique se marchó a estudiar Filosofía en la Universidad Nacional de Córdoba, donde tomó contacto con los movimientos sociales y políticos de la época.

Se licenció en Filosofía con Medalla de Oro y Matrícula de Honor al mejor egresado en 1971. Posteriormente impartió clases como profesor de Lógica, Filosofía de la Ciencia e Historia de la Filosofía en la Universidad Nacional de Río Cuarto (Córdoba, Argentina) y como profesor de Filosofía, Lógica y Sociología en el Instituto Superior de Ciencias de Río Cuarto.

2. Viaje a España.

Enrique fue un amante de los gatos
A mediados de los 70, en pleno auge de la movida hippie, Enrique se marcha a las Islas Baleares. Será en Ibiza donde le hacen por primera vez la carta astral, que le dejará impresionado, y despertará en él un insaciable interés por el esoterismo.

Lo cual le llevará a tomar un rumbo decisivo en su vida: El paso del mundo académico y universitario al universo mágico del simbolismo. Según el propio Enrique: "Desde 1976, mis intereses se han vuelto hacia la psicología profunda y el ámbito simbólico (Astrología, Cábala, Tarot, Numerología, etc.)". Esto le llevará a dar charlas en librerías y centros especializados, incluso a la redacción de un libro Tarot, el arte de adivinar (ed. Dopesa, 1978. Reeditado por ed. Obelisco).

Ese mismo año emprende un viaje que le llevará a conocer la India, donde tendrá una de las experiencias más intensas de su vida. En un momento de su estancia, por circunstancias del destino, Enrique se ve sin dinero ni siquiera la posibilidad de comprar un billete de retorno. Así que tendrá que trabajar dura para poder subsistir, aunque sin esperanzas de reunir el suficiente efectivo como para salir del país. Por suerte, al cabo de un tiempo y a través de una mano amiga, recibe el dinero de las ventas de su libro de tarot, que le ayudará a volver a España.

Enrique rodeado de sus alumnos
Definitivamente establecido en la ciudad condal realiza cursos y conferencias en la Universidad de Barcelona, así como en varios Centros (Tao, Nouta, Aquarius, Ambit, Colegio de Psicólogos de Catalunya) al igual que en varias librerías especializadas (Arbor Scientiae, Occitania, Morgana, Amaltea, Sto. Domingo).
Su prestigio como conferenciante de tarot, astrología y numerologia, queda reconocida el año 1988 cuando le ofrecen escribir el prólogo para la edición española del libro Jung y el Tarot: Un viaje arquetípico de Sallie Nichols, una obra que amplia los símbolos de los arcanos mayores a través de la visión junguiana.

Puedes descargarte siguiendo este enlace una clase suya de Tarot desarrollando el tema arcano XI (Los Enamorados), el día 09 de enero del 2006.

3. Centro Enrique Eskenazi.

Enrique, su gato Merlín y Sergi Ferré
Animado por la enorme repercusión de su trabajo, el año 2001 inaugura el Centro Enrique Eskenazi, en la C/ Princesa, 15, principal. Según sus palabras, el centro "está dedicado al estudio, enseñanza y divulgación de ideas que:

1) sirvan al alma, entendida no como  una sustancia sino como un punto de vista & como metáfora fundamental & fundadora

2) restauren la Imaginación a su "órgano" (el corazón) y a su objeto (las Imágenes y Símbolos, las Ideas) y a partir de ella hagan de puente hacia el logos o entendimiento.

3) promuevan un lenguaje y un camino que vayan más allá de la literalidad y ofrezcan un mapa que vincule esta realidad con la dimensión anímica.

Tienen así lugar destacado la astrología, la psicología profunda, el tarot, la Kabalah, el hermetismo, la alquimia, la poesía, la mitología, el esoterismo, la filosofía. 

Entre los autores estudiados (y cuyos artículos se publican en la sección correspondiente) están Heráclito de Efeso, Platón, Filón de Alejandría, Plotino, Proclo, Marco Aurelio, Nicolás de Cusa, Avicena, Ibn Arabí, Marsilio Ficino, Paracelso, Jakob Boehme, Giordano Bruno, Tomás Campanella, Giambattista Vico, W. Leibniz, William Blake, Emanuel Swedenborg, G. W. F. Hegel, Rainer Maria Rilke, Novalis, Sigmund Freud, Alfred Adler, H. Bergson, Pierre Duhem, Martín Heidegger, Carl G. Jung, Karl Kerenyi, Martin Buber, F. García Lorca, Luis Cernuda, Henri Michaux, Wallace Stevens, J. L. Borges, Gaston Bachelard, Pierre Hadot, Mircea Eliade, Norman Brown, Henri Corbin,Gershom Scholem, Gilbert Durand, James Hillman, Simone Weil, Angela Voss , I. Gómez de Liaño, W. Giegerich... y tantos otros."

4. Librería Santo Domingo

recibiendo un regalo durante una clase
En el 2006, cinco años después de la inauguración del centro, llegó el momento de renovar el contrato del local, por el que ahora pedían una suma considerablemente más elevada, debido a que la zona donde se encontraba, en el barrio Gótico de Barcelona, se había revalorizado. Enrique consideró que mantener el centro abierto no compensaba la presión de tener que cubrir gastos cada mes, así que decidió cerrar.

En su lugar, al año siguiente, en el 2007, empezó a dar clases en la biblioteca Santo Domingo, en la C/ Sto. Domingo del Call nº 4, que inauguró con un curso sobre las lecciones astrológicas de Oscar Adler, y la minuciosa lectura de su libro "La astrología como ciencia oculta". Puedes descargarte una de las primeras clases siguiendo este enlace.
En esta época muestra una gran preocupación por el medio ambiente y el deshielo global, un tema que debatirá frecuentemente en sus charlas.

5. Wolfgang Giegerich

Su estudio en c/ Barra de Ferro, BCN
En el 2008, el gran amor por la materia que trataba le llevó cuestionarse todo el ámbito del esoterismo al que se había entregado treinta años de su vida. El detonante fue encontrarse ante el pensamiento del psicólogo analista Wolfgang Giegerich, considerado por David L. Miller como un avance radical en el pensamiento junguiano, más aún, como "pensamiento junguiano de tercera ola", comparando la obra de Giegerich con la de Jung mismo y con la "segunda ola", la psicología arquetipal asociada con James Hillman, al que Enrique ya había tratado en el Centro de la calle princesa.

Enrique Eskenazi frente a su Mac
Si quería seguir siendo fiel a la verdad que se le presentaba en el camino ya no podía sostener todas las ideas que tan ferozmente había defendido en sus clases. Esto supuso un cambio radical en sus enseñanzas al que la mayoría de sus antiguos alumnos no quisieron o no pudieron adaptarse. Para muchos fue un suicidio tanto intelectual como comercial. Para Enrique supuso la frustración de encontrarse ante un foro que no entendía lo que él ahora veía con tanta claridad y que añoraban al Enrique "esotérico".

Puedes descargarte siguiendo este enlace una clase en la que Enrique habla sobre la psicología imaginal de Hillman, el alma no como sustancia sino como negatividad, y la psicología de Wolfgang Giegerich: la importancia de pensar y de las ideas, no como imágenes sino como "conceptos" que "se hacen" al ser concebidos. "El alma "se hace", no "es". El alma no es un objeto sino un discurso que sólo es en la medida en que se discurre".
Durante los últimos años estuvo manteniendo una animada correspondencia con Giegerich, planteando temas y pidiéndole aclaraciones sobre los artículos que después exponía en clase. Éste al enterarse de la muerte de Enrique declaró que lo sentía mucho pues había sido un entusiasta compañero de viaje.

6. Enrique Eskenazi

Enrique falleció el 20 de Octubre del 2011 en Barcelona debido a un cáncer, pocos días después de concluir su último curso, "Heidegger: Pensamiento y Verdad", que impartió ante un aforo restringido de amigos para su posterior difusión a través de internet.

Con sus lecturas y charlas cambió el camino de muchos e hizo que estas personas sean quienes son actualmente. Estuvo entregado hasta el final a su pasión por comprender y enseñar, y en su velatorio la mayoría de los presentes éramos alumnos suyos. Sin darse cuenta había creado una gran familia a su alrededor.


7. Cursos

CURSOS ONLINE.

2011 Curso Heidegger: Pensamiento y Verdad, ciclo de 12 conferencias. Ser-en-el-mundo, fundamento y libertad.


CURSOS EN LA LIBRERÍA SANTO DOMINGO.

2010-11 Curso El cristianismo como fenómeno psicológico. El Cristianismo en las psicologías de Jung y de W. Giegerich. Escuchar el curso.

2010-11 Curso Nietzsche: Psicología y Nihilismo. Puedes descargarte siguiendo este enlace una clase del curso, en la que se lee y se comenta un artículo de Heidegger tomado de su “Qué significa pensar”. Escuchar el curso completo.

2009-10 Curso Psico-lógica de la fenomenología del espíritu de Hegel. Lectura psico-lógica de la Fenomenología del Espíritu. Escuchar el curso completo.


2008-10 Curso Psicología Analítica & Dialéctica de Wolfgang Giegerich. Compuesto de dos partes: La vida lógica del alma (2008-09), y Psicología y verdad (2009-10).

2007-08 Curso Reflexiones sobre el alma (desde Descartes, Kant, Freud, Jung, Adler, Hillman, a Giegerich). Puedes escuchar el curso completo siguiendo este enlace.

2007-09 Curso Las lecciones Astrológicas de Oscar Adler. Puedes descargarte una clase del curso siguiendo este enlace.


CURSOS IMPARTIDOS EN EL CENTRO ENRIQUE ESKENAZI

2006 Seminario Alquimia: Fuego en la piedra.

2006 Seminario Paracelso: cielo interior & sal alquímica.

2006 Seminario Marsilio Ficino: el Pensamiento del Alma.

2006 Seminario de Iniciación al Tarot.

2006 Seminario Los mitos de Platón: psicología & crítica cultural.

2006 Seminario Alquímia, psicología & imaginación.

2006 Introducción a la Kábalah: El Árbol de la Vida.

2006 Curso Hermes & Psique: Ideas psicológicas asociadas a la interpretación.

2005 Seminario de Magia: La Magia en el Renacimiento.

2005 Seminario de Filosofía: Un curso de neoplatonismo.

2005 Curso Hacia una Psicología arquetipal. El papel de los mitos.

2005 Curso Cuatro lecciones sobre Marsilio Ficino.

2005 Seminario Anima Mundi & Astrología.

2005 Seminario Saturno/Kronos y el don de la melancolía.

2005 Seminario Giordano Bruno & la imaginación creadora.

2005 Seminario Filosofía: El alma en la filosofía antigua.

2005 Curso El árbol de la vida & el discurso cabalístico.

2004 Curso Introducción a la Cábala.

2004 Seminario Plutón, una re-visión del infierno.

2003 Seminario James Hillman y la dimensión imaginal.

2002-07 Taller de Tarot, con lecturas en vivo coordinadas por E. Eskenazi.

2001-06 Curso Simbolismo del Tarot. Puedes descargarte siguiendo este enlace una clase del curso que trata sobre Los Enamorados (arcano VI).

2001-03 Curso Psicología de Carl Gustav Jung.

2001-03 Curso Astrología Imaginal: Introducción a la Astrología.

2001-02 Curso El Tarot y los arcanos menores.


CURSOS EN OTROS CENTROS

1994 Curso sobre Numerología.


8. Bibliografía.

2003 Artículo Vigencia de la Astrología, publicado por La Vanguardia.

1988 Prólogo del libro Jung y el Tarot: Un viaje arquetípico de Sallie Nichols (1980. Ed. Kairós)

1978 Tarot, el arte de adivinar (ed. Dopesa. Reeditado por ed. Obelisco).



"La imaginación no es un estado;
es la misma existencia  humana
La imaginación, más que la razón, es la fuerza de unidad del alma  humana
La raíz de la fuerza actuante es la imaginación
Se pretende siempre que la imaginación es la facultad de formar imágenes. Pero  es más bien la facultad de deformar las imágenes provistas por la percepción; es ante todo la facultad de liberarnos de las primeras imágenes, de cambiar las imágenes."
Gaston Bachelard


"Las preguntas son caminos para una respuesta. Esta consistiría -en el caso de que alguna vez se accediera a ella- en una transformación del pensar, no en un enunciado sobre un contenido”
Martin Heidegger

9. Homenajes

Descárgate el tema haciendo clic aquí
A finales del 2011, a los pocos meses de su fallecimiento, Enrique fue homenajeado por el grupo musical Exóticopop con la canción "Turisme imaginal", que empieza con un fragmento de la quinta clase del curso "El cristianismo como fenómeno psicológico", en el que se le oye hablando así:
"Es muy importante hacer frente la pena por la pérdida con el vínculo primordial, que significa afrontar el dolor de tener que renunciar a todas las queridas expectativas que nos han estado acunando. Sólo entonces uno está abierto, incluso intelectualmente, ante lo que ahora aparece. Pero hasta que uno siga colgado de sus expectativas sobre los dioses que me protegen y tal, no se ha producido la ruptura, que es como el corte de un cordón umbilical. Esto es: un nacimiento".

10. Aficiones

Montserrat Caballé en 1981
Enrique Eskenazi también fue un amante de la música clásica y de la ópera, así como un enamorado de Montserrat Caballé y Richard Strauss.

No menos importante para conocerle en profundidad es su afición por el cine, y en especial al Hollywood de los años 50. Solía utilizar numerosas referencias a films en sus clases.
A continuación una lista de sus 35 películas favoritas confeccionada y comentada por él mismo:

1. Ikiru (Vivir) de Akira Kurosawa (1952). No he visto película más conmovedora y más sincera...

2. The Lady Vanishes (La dama desaparece) de Alfred Hitchcock (1938). Hitchcock aún en Inglaterra. Conocida también como "Alarma en el expreso".

3.  Double Indemnity (Pacto de sangre) de Billy Wilder. Billy Wilder haciendo cine negro. En España se tituló "Perdición".

4. La Bella y la Bestia de Jean Cocteau (1946). Ni los estudios Disneys con toda la parafernalia de animación y tecnología se aproxima a semejante maravilla.

5. La Gran Ilusión de Jean Renoir (1937). Renoir y el cine exquisitamente inteligente. Hasta la primera guerra aparece comno un pacto de caballeros. ¡Qué diálogos!

6. El cartero llama dos veces de James M. Cain (1946). Lana Turner. La única gran versión cinematográfica. No ha habido remake que remotamente se le acerque.

7. El ídolo caído de Carol Reed (1948).

8. Eva al desnudo por Joseph L. Mankiewicz (1950). Mankiewicz, Bette Davis y el mundo del teatro.

9. Berlín Occidente de Billy Wilder (1948). Billy Wilder ironiza sobre el puritanismo americano y Marlene Dietrich está deslumbrante. Comedia a-moral.

10. Nacida ayer de George Cukor (1950). Uno de los pocos films con la inigualable Judy Halliday. Broderick Crawford como el gangster torpe y William Holden como el concienzudo galán completan elenco de una chispeante comedia patriótica, a lo Capra

11. Carta a tres esposas de Joseph L. Mankiewicz (1949). Otro Mankiewicz de lujo.

12. Sunset Boulevard de Billy Wilder (1950). Billy Wilder y el melodrama desmelenado.

13. Juegos prohibidos de René Clement (1952). René Clement y la máxima sencillez.

14. Cantando bajo la lluvia de Stanley Donen y Gene Kelly (1952). Musical por antonomasia. No envejece ni un ápice.

15. Un tranvía llamado deseo de Elia Kazan (1951). Un tranvía llamado deseo y la explosiva combinación Kazan/Tennessee Williams (por no decir nada de Marlon Brando).

16. The Killing (Atraco perfecto) de Stanley Kubrick. Un Kubrick joven y ya insuperable.

17. Le notti di Cabiria de Federico Fellini (1957). Fellini, Masina, Rota.

18. Touch of Evil (Sed de mal) de Orson Welles (1958). Orson Welles interpretando otro de sus "malos" memorables y con una dirección magistral.

19. Madame de... de Max Ophüls (1953). Max Ophuls y el encanto de un tiempo perdido.

20. On the Waterfront (Nido de ratas) de Elia Kazan (1954). Elia Kazan en el drama acerca de la delación.

21. Cuentos de la luna pálida de Kenji Mizoguchi (1953). Mizoguchi y el cine fantástico.

22. La Palabra de Carl Theodor Dreyer (1955). Dreyer y el ascetismo espiritual.

23. Milagro en Milán de Vittorio de Sica (1951). De Sica y el neorrealismo mágico.

24. Él de Luis Buñuel (1953). Luis Buñuel describe magistralmente la paranoia en una película paranoica.

25. La Ronde de Max Ophüls (1950). Max Ophuls, Schnitzler y la Viena que ya no es más.

26. Chantaje en Broadway de Alexander Mackendrick (1957). Denuncia la corrupción en Broadway. Una de las favoritas de Scorsese.

27. Limelight (Candilejas) de Charles Chaplin (1952). Chaplin se lanza al cine sonoro, con un rotundo drama acerca del mudo del espectáculo, los que comienzan y los que se retiran.

28. The Bad and the Beautiful (Cautivos del mal) de Vicente Minnelli (1952). Vincent Minelli y una mirada al mundo del cine desde dentro. Insuperable.

29. La Strada de Vicente Minelli (1954). Primer gran éxito internacional de Fellini. Gelsomina es uno de esos personajes para la eternidad.

30. Senso por Luchino Visconti (1954). Visconti y el melodrama sensual: el amor loco, la pasión ciega y el preciosismo en la reconstrucción de la misma época que más tarde retratará en otra obra maestra: Il Gattopardo.


11. Enlaces relacionados.

ENLACES DE ENRIQUE ESKENAZI

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Sobre psicología - Lóbemir
Sobre Tarot - Arte Tarot
Sobre Astrología - Lluís Gisbert

jueves, 10 de noviembre de 2011

Tarot: Arte & Magia

Un artículo de Andrea Vitali (1). Traducción de Enrique Eskenazi.

Fortaleza, Tarot Mantegna, 1488
Durante el Renacimiento, “las imágenes de los Dioses de la antigüedad” evocaban los mitos clásicos a los que se atribuía un gran valor ético y moral.

Es en esta época que apareció el juego de tarots: una de las realizaciones más extraordinarias del humanismo italiano. Reunía los representantes más ilustres del panteón griego alimentados de virtudes cristianas, mediante el sesgo de imágenes alegóricas de situaciones humanas y los símbolos de los cuerpos celestes más importantes.

El Tarot era un gran juego de memoria que encerraba las maravillas del mundo visible e invisible y que proporcionaba a los jugadores instrucción tanto de orden físico como de orden moral y místico.
En efecto, la serie de virtudes (Fortaleza, Prudencia, Justicia y Templanza) remite a importantes preceptos éticos; la serie de las condiciones humanas (Emperador, Emperatriz, Papa, Loco y Mago) refiere a la jerarquía a la que está subordinado el hombre, y la serie de los planetas (Estrella, Luna, Sol) hacen alusión a las fuerzas celestes que mandan a los hombre, más allá de las cuales reina el universo de lo divino. Inmediatamente el uso lúdico del tarot tomó precedencia sobre la dimensión didáctica y moral del juego que, desde el comienzo del siglo XVI, ya no se tuvo más en consideración.

A. Court de Gébelin (1719-84)
A esta incomprensión le correspondió una mutación bien precisa de las figuras que padecieron transformaciones diversas según las regiones y los gustos populares. Hacia finales del siglo XVIII, se redescubrió el contenido filosófico del tarot, pero sobre la base de principios totalmente equivocados los nuevos intérpretes dieron luz a un nuevo uso de las cartas: mágico y adivinatorio.
En un célebre artículo publicado en 1781 por el arqueólogo francmasón Antoine Court de Gébelin, puede leerse: “el libro de Thot existe y sus páginas son las figuras del tarot”. Unos años más tarde, otro francmasón, Etteilla, se lanzó al gran proyecto de restauración de las imágenes, afirmando conocer la estructura del juego practicado por los egipcios. Según Etteilla, el primitivo tarot contenía el misterio del origen del universo, las fórmulas de ciertas operaciones mágicas y el secreto de la evolución física y espiritual de los hombres. Desde entonces, el tarot fue ligado indisolublemente al mundo de la magia y, aspirando a objetivos mucho más ambiciosos que el simple conocimiento del porvenir, tomó vuelo la gran época del tarot oculto.

La armonía celeste

El triunfo de la Muerte, F. Petrarca
El tarot es un juego constituido por 56 cartas numeradas de “suites italianas” pero de origen árabe (coppe, danari, spade y bastoni: copas, oros, espadas y bastos), y por 22 imágenes bautizadas Triunfos, creadas a finales del siglo XIV o a comienzos del XV en las cortes del norte de Italia, en Milán, Ferrara y Boloña.
Este juego remite a los “Triunfos” de Francesco Petrarca, en los que el poeta del siglo XIV ofreció una descripción de las fuerzas principales que gobiernan a los hombres atribuyéndoles un valor jerárquico. En primer lugar venía el Amor (el instinto), que es dominado por la Castidad (la razón). Luego la Muerte, ella misma vencida por el Tiempo. En la cumbre de esta jerarquía se encuentra la Eternidad, a saber Dios.

La teología medieval atribuye un orden preciso al universo, constituido por una escala simbólica que va de la tierra al cielo: en lo alto de esta escala Dios, la primera causa, gobierna el mundo sin intervenir directamente sino más bien operando a gradibus, a saber por medio de toda una serie ininterrumpida de intermediarios de suerte que la escala enseña que el hombre puede ascender progresivamente las etapas del orden espiritual vislumbrando las cimas de lo bueno, lo verdadero y lo noble, y que la ciencia y la virtud aproximan el hombre a Dios.

La primera lista conocida de Tarots, los Sermones de Ludo cum aliis, de un anónimo dominicano del siglo XVI, permite comprender que las figuras de los Triunfos y su orden en el tarot son la prueba irrefutable de que se trataba de un juego animado por una dimensión ética. El Mago representaba el común de los mortales a los que se les daba guías temporales, la Emperatriz y el Emperador, y guías espirituales, el Papa y La Papisa (la Fe). Los instintos humanos deben ser templados por la Virtud: el Amor por La Templanza, el deseo de poder, el Carro Triunfal, por la Fortaleza.

La Rueda de la Fortuna enseña que cada suceso es efímero y que los mismos poderosos están destinados a devenir polvo. El Ermitaño, que viene después de La Rueda, representa el Tiempo al cual se somete cada ser en tanto que El Colgado representa el riesgo de ceder a la tentación y al pecado antes de que sobrevenga la Muerte física.

El más allá también está representado según la concepción propia de la Edad Media: el infierno y, por tanto, el Diablo, están ubicados en el centro de la Tierra que circundan las esferas celestes. Al igual que en el cosmos aristotélico, la Esfera terrestre está rodeada de “fuegos celestiales”, representados por el rayo que cae sobre una Torre. Las Esferas planetarias están constituídas por tres astros principales: Venus, la estrella por excelencia, la Luna y el Sol.

Ascensión al Empíreo, El Bosc
La Esfera más elevada es el Empíreo, reino de los Angeles que deben despertar a los muertos de sus tumbas durante el Juicio Final: es el día en que triunfará la Justicia Divina y pesará las almas para separar los buenos de los malos. Por encima de todo este orden se encuentra El Mundo, a saber Dios Padre, tal como lo escribió un dominicano anónimo que comentó el Tarot a finales del siglo XV. Este mismo autor ubica el Loco después de El Mundo como si intentara indicar que es extraño a toda regla y a toda enseñanza.

Este mismo orden aparece en otro mazo del Renacimiento: el Tarot de Mantegna, que ilustra las Condiciones humanas, las virtudes, las Artes Liberales, las Musas y las Esferas celestes, ordenándolas en cinco grupos bien diferenciados.

A lo largo del siglo XV, el Tarot fue llamado “Ludus Triomphorum”. Y no es sino a comienzos del siglo XVI que aparece el término “Tarot”. El origen de esta expresión es discutible. Algunos piensan que viene del árabe y que significa “hoja de papel”, o del término “tariqa”, a saber: vía de Conocimiento místico, elaboración de un recorrido místico de inspiración hindú (Tara). Otros ven una posible conexión con la técnica del taroccato, es decir, la impresión de decoraciones por medio de un punzón, propio de las cartas en pequeño producidas para las principales cortes del norte de Italia. Otros aún suponen que la palabra “tarot” viene del término coloquial “tarocar”, que significa hacer o decir tonterías o insensateces, en referencia a los juegos de azar.

Las Alegorías del Tarot

Minerva diosa de las artes
Las alegorías de los Triunfos pertenecen a un repertorio figurativo muy presente a partir del siglo XIII, en particular en las decoraciones de las catedrales góticas, en los tratados enciclopédicos y astrológicos así como en los frescos de los edificios públicos.

El contenido de cada figura es fácilmente descifrable ya que se inscribe en el contexto cultural de las principescas cortes de la Italia de la planicie del Po, en vistas de su gusto por las imágenes moralistas surgidas tanto de la tradición religiosa como de la mitología clásica.

Efectivamente, a lo largo de la Edad Media los dioses antiguos permanecieron presentes en la cultura cristiana, si bien con un carácter diferente de la divinidad. Por una parte se los consideraba como héroes que instruyeron a los hombres en numerosas artes, como Minerva la primera tejedora o Apolo el dios médico. Otra concepción los consideraba como alegorías de vicios y virtudes, y es esta interpretación la que se encuentra en ciertas cartas de los Triunfos.

Lucha de Hércules con el león de Nemea, F. de Zurbarán
Así pueden reconocerse claramente virtudes tales como la Fuerza, representada por Hércules abatiendo al León de Nemea, símbolos de los instintos animales; el Amor representado por Cupido preparándose a lanzar sus flechas sobre los Enamorados imprudentes; la Prudencia, representada por Saturno; el Pudor por Diana; la Emperatriz por Venus, la Verdad por Apolo que ilumina la Tierra desde su disco solar.

Numerosas imágenes del Tarot se inspiran claramente en la iconografía cristiana, como el Mundo, representado tanto por la Jerusalén celestial en el interior de una esfera llevada por ángeles o dominada por la Gloria celeste. La carta de la Papisa remite a la imagen de la Fe, idéntica a aquella representada por Giotto en la Capilla de los Scrovegni de Padua. Otras representaciones de virtudes tales como la Templanza, la Justicia y la Fuerza reflejan la iconografía clásica presente en las iglesias góticas y en las miniaturas de los libros sagrados. Y no sólo hay allí algunos ejemplos. Los tratados de astrología de la época constituyen otra fuente de inspiración. La figura de El Mago o de El Juglar aparecen entre los “Hijos de la Luna”, a saber: entre los oficios considerados bajo la influencia del astro.

Fresco de Giovanni da Modena en la Capilla Bolognini
La figura del Mísero (el Mendigo) o El Loco se presenta entre los “Hijos de Saturno”; los Enamorados entre los “Hijos de Venus”; el Papa entre los “Hijos de Júpiter” y el Emperador entre los “Hijos del Sol”. Además, las figuras de los astrólogos se presentan en diversos juegos de Triunfos como representación de la Luna y las Estrellas.

Finalmente, también se presentan imágenes de la vida cotidiana. Un ejemplo interesante lo provee la figura del colgado, que hace referencia a la pena infligida a los traidores. En la Capilla Bolognini en S. Petronio (Boloña) se representa una figura idéntica en un fresco de Giovanni da Modena como pena de talión para los idólatras. Si bien el castigo de ser colgado de un pie se representa en muchas obras gráficas, este fresco es el único ejemplo conocido en que la imagen del Colgado coincide perfectamente con la carta homónima de los Triunfos.

El divino Hermes

Hermes Trimegisto, asociado a Thot y a la carta de El Mago
Durante la antigüedad, Hermes, asociado al dios egipcio Thot, fue considerado inventor de la escritura y autor de numerosos tratados mágicos y religiosos. Durante el periodo del Imperio Romano los textos herméticos fueron reinterpretados por la Escuela de Alejandría en Egipto, a la luz de la filosofía griega, en particular de Pitágoras y de Platón, en tanto que los Padres de la Iglesia tuvieron un gran respeto por Hermes en virtud de las analogías entre ciertos textos de los Evangelios y ciertos textos que se le atribuían.

En 1460 se le entregó a Cosimo de Medicis, Señor de Florencia, un manuscrito encontrado en Macedonia y atribuido por error a Hermes Trismegisto. Esta obra traducida en 1463 por el filósofo y religioso Marsilio Ficino fue seguida por las traducciones de textos platónicos que revelaban una concepción fascinante del cosmos.

La tabla esmeralda de Hermes Trimegisto, Matthäus Merian
Según esta filosofía, el Universo converge hacia la unidad divina ordenado según los grados de perfección representados por los círculos concéntricos de las esferas planetarias y celestes. El hombre está constituido por una parte divina, el alma, que durante su existencia terrenal puede conducirlo a la contemplación del Bien supremo mediante la práctica de las virtudes y por mediación de diferentes entidades angélicas.

Otra dimensión filosófica importante suponía que el Universo se refleja en cada cosa existente. El hombre era considerado como un mundo en miniatura, un microcosmos idéntico en todo y por todo al Macrocosmos. Los filósofos del Renacimiento, a partir de Ficino, imaginaron sistemas complejos de correspondencia entre los astros del firmamento y las diferentes partes del organismo humano.

Triunfo XVII, Tarot Sola Busca
Es sobre la base de tales principios que se revalorizaron la magia, la astrología y la alquimia, el arte hermético por excelencia. Estas ciencias debían ayudar al hombre a comprender las conexiones ocultas que aseguran la cohesión del universo y que influencian el comportamiento humano. Así las divinidades astrales antiguas, Saturno, Júpiter, Marte, Venus, el Sol y la Luna, revistieron nuevamente el rol de espíritus poderosos y temibles a los que se podía dirigir plegarias e interrogaciones para conocer el destino humano.

Los amuletos, ciertos y ritos y la realización de operaciones particulares debían permitir al hombre defenderse contra la potencia de los astros, igualmente presente en las piedras y los metales, obteniendo la facultad de capturarla y usarla para elevarse espiritualmente.

El poeta Ludovico Lazzarelli (1450-1500) se inspiró en la filosofía hermética en una obra ilustrada de figuras extraidas del Tarot llamado “de Mantegna”, el “De gentilium imaginibus deorum” y también hizo referencia a las operaciones alquímicas el autor anónimo del Tarot Sola Busca (alrededor de 1490).

En la misma época ciertas imágenes del Tarot fueron modificadas sobre la base de los cánones de la iconografía hermética. Sobre las cartas de las Estrellas se representó el origen astral del alma según la concepción platónica, en tanto que sobre la carta del Mundo se representó el Anima Mundi que, según Ficino, sería el elemento mediador entre el hombre y Dios.

El juego del Tarot

Minchiante Florentina (1550)
Según la tradición histórica el lugar de origen del Tarot no sería ni Egipto, ni Oriente ni la mítica Atlántida; según esta tradición, el Tarot habría visto la luz del día en el Renacimiento en el entorno de las cortes del Norte de Italia; aquellas de Milán, Boloña y Ferrara. Y el Tarot se habría difundido enseguida por toda Italia y luego por el resto de Europa donde conocieron diversas variantes.

Hacia 1470, se encuentra el Tarot en Florencia, donde se creo una variante llamada Germini o Minchiate. Al comienzo del siglo XVI hizo su aparición en Perugia y en Roma y durante el siglo siguiente desembarcó en Sicilia. De Ferrara se difundió en dirección de Venecia, Austria y Bohemia. De Milán llegaron a Suiza, a Francia y luego a Alemania, país en el cual durante el siglo XVIII se desarrolló una rica producción de Tarots ilustrados con escenas fantásticas, inspiradas en el mundo animal, en la historia, en la mitología y en las tradiciones y costumbres populares.

Las cartas del Tarot fueron usadas desde el origen para jugar con algunas reglas comparables a las del ajedrez. Al vista de su carácter “ingenioso”, el Ludus Triompharum fue excluido de las ordenanzas que datan del Renacimiento contra los juegos de azar; se sabe que en los salones aristocráticos el juego de los Triunfos era el centro de las diversiones refinadas que consistían, por ejemplo, en inventar sonetos cortesanos o en responder a preguntas construidas con cartas extraidas del mazo.

Otra práctica consistía en asociar las figuras del Tarot a celebridades, escribiendo al respecto sonetos o simplemente escritos elogiosos o burlescos o satíricos. Estas prácticas lúdicas y literarias marcaron rápidamente el paso.

El Sol en el tarot de Jean Noblet
Hacia finales del siglo XV, un predicador dominicano anónimo se ensañó contra los Triunfos calificándolos de opus diaboli y justificaba su juicio afirmando que el inventor de estos naipes, para atraer a los hombres hacia el vicio, había usado deliberadamente figuras respetables en extremo, como el Papa, el Emperador, las Virtudes cristianas y hasta Dios. En los siglos XVI y XVII el Tarot se transformó en un verdadero juego de azar caracterizado por numerosas variantes regionales.

A partir del s. XVIII comenzó la importación del Tarot francés, en particular la variante “marsellesa” en la cual se inspiraron los fabricantes piamonteses y lombardos para renovar su producción. Luego, seguido de cerca por juegos más modernos, el Tarot fue desapareciendo lentamente.
Hoy aún está presente en algunos pueblos de Sicilia, de Emilia, de Lombardía o del Piamonte así como en el Sureste de Francia. A la vez, las imágenes del Tarot fueron objeto de manipulaciones e interpretaciones esotéricas hasta el punto de ser consideradas como íconos mágicos.

El libro de Thot o la interpretación esotérica del tarot.

2º arcano del Tarot de Etteilla
El renacimiento del Tarot como instrumento mágico ocurrió a finales del siglo XVIII, en pleno periodo de las Luces. Fue obra de un arqueólogo, célebre en su tiempo: Antoine Court de Gébelin, miembro de la francmasonería francesa.

“Si hoy anunciamos que existe una obra que contiene la más pura doctrina de los Egipcios, que habría escapado de los incendios de sus bibliotecas, ¿quién no estaría impaciente por conocer un libro tan preciado y extraordinario? Y bien, este libro existe y sus páginas son las figuras del Tarot”.
Para justificar sus afirmaciones Court de Gébelin explica que la palabra Tarot proviene del egipcio Ta-Rosch que significa Ciencia de Mercurio (Hermes para los griegos, Thot para los egipcios). Luego, ayudado por un colaborador desconocido, indicó las numerosas propiedades mágicas del Libro recién descubierto.

Estas teorías fueron retomadas por otro francmasón, Etteilla, pseudónimo de Jean-François Alliette: “El Tarot es un libro del antiguo Egipto cuyas páginas contienen el secreto de una medicina universal, de la creación del mundo y del destino del hombre. Sus orígenes se remontan al 2170 antes de Cristo, cuando diecisiete magos se reunieron en un cónclave presidido por Hermes Trismegisto. Enseguida fue grabado en plaquetas de oro colocadas alrededor del fuego central del Templo de Memfis. En fin, después de diversas peripecias, fue reproducido por grabadores mediocres de la Edad Media con una cantidad de inexactitudes de modo que su sentido original fue desnaturalizado”.

Etteilla restituyó al Tarot lo que él creía que era su forma primitiva, remodeló la iconografía y lo bautizó “El libro de Thot”. La herencia del Neoplatonismo y del hermetismo del Renacimiento está claramente presente en las manipulaciones operadas por Etteilla. En efecto, en los ocho primeros Triunfos, reproduce las fases de la creación; en los cuatro siguientes, subraya que las virtudes conducen las almas hacia Dios; y finalmente en los diez últimos representa las condiciones negativas a las que están sometidos los seres humanos(2).

Eliphas Lévi (1810-1875), ocultista francés
Las 56 cartas numeradas fueron interpretadas como sentencias adivinatorias para los mortales. Gracias a estas revelaciones, cobró gran vuelo la moda de la cartomancia, y más tarde la dimensión mística del libro de Thot fue revalorizada por Eliphas Lévi. Eliphas Lévi denunció los errores de Etteilla, afirmando que los 22 Triunfos correspondían a las 22 letras del alfabeto hebreo. Y explica la conexión con las operaciones mágicas, con el simbolismo francmasón y sobre todo con los 22 senderos del Arbol de la Kábbala, que reflejan las estructuras idénticas en el hombre y en el universo.

Recorriendo los 22 canales del supremo saber, el alma humana podría llegar a la contemplación de la luz divina. Las teorías de Lévi fueron retomadas por numerosas confraternidades ocultistas y cada una de ellas recreó nuevas cartas de Tarot conforme a su propia filosofía.

Para algunos, el objetivos de los iniciados era la realización de un gran Templo Humanitario apuntando la creación de un Reino del Espíritu Santo fundado sobre el esoterismo común a todos los cultos. Para otros, el Tarot representaba las etapas de un recorrido individual de elevación mística o de exaltación psíquica mediante la obtención de grandes poderes mágicos.

Tarot y cartomancia

Mademoiselle Lenormand, cartomántica
Se admite generalmente que el periodo que abarca el fin del siglo XVIII y el comienzo del XIX fue propicio a los profetas y a los adivinas, en Francia y en todas partes, por razón de las incertidumbres políticas y el agravamiento de la crisis económica.

Efectivamente, hay una vasta producción de estampa del siglo XIX que representan escenas de adivinación popular, producción que atestigua la difusión de la cartomancia. El arquetipo es una mujer vieja, con frecuencia gitana, que predice el porvenir en los cruces de camino y que habita en un tugurio rodeado de todo tipo de enseres mágicos.

Si bien el arte adivinatorio por medio de cartas se practicaba desde finales del siglo XVII, no es sino en el siglo XIX que las cartománticas de multiplicaron gracias a las sorprendentes revelaciones de Court de Gébelin, de Etteila y de las confraternidades ocultistas. Entre los innumerables adivinos de la época conviene detenerse un instante en Mademoiselle Lenormand, cuya fortuna descansaba en una hábil utilización de su imagen pública. A lo largo de su carrera Mlle. Lenormand vio pasar por su salón a personajes de la estatura de Robespierre, Marat, Danton, Napoleón Bonaparte, y se volvió la confidente de la emperatriz Joséphine.

Mlle Lenormand fue arrestada en 1809
La “Sibila de los Salones”, como fue llamada, fue imitada por innumerables adivinas que se esforzaban por sacar provecho de su arte pretendiendo ser alumnas y herederas de la más ilustre sibila. Además crearon nuevas cartas de cartomancia basadas en el Tarot egipcio de Etteilla o en las cartas francesas de juego.

Hacia 1850, la adivinación por medio del tarot y de cartas de juego había llegado a ser una técnica adivinatoria extremadamente popular en toda Europa. Y en la misma época, el renacimiento de filosofías esotéricas revigorizó las artes mágicas y en particular la cartomancia. La difusión de esta práctica, extendida por todas las clases sociales, se acompañó de una vasta producción industrial a fin de responder los requerimientos del público. A lo largo del s. XIX se imprimieron, esencialmente en Francia, Italia y Alemania, por lo menos un centenar de barajas que no tenían sino una lejana conexión con el Tarot sino con libros de interpretación de sueños o con la “Kabbala del loto”.

Puede afirmarse que desde entonces esta modalidad ha conservado todo su vigor, exceptuando los periodos de guerra. Equivocadamente según nosotros, los sociólogos se preguntan hoy por las razones de que lo que hoy se define como un retorno de lo irracional, y que convendría considerar ante todo como una presencia que testimonia una necesidad constante de grandes certezas en la historia occidental.

Más allá del aspecto adivinatorio, conviene además tener en cuenta la dimensión artística(3). La creación de cartas con frecuencia ha ocasionado la obra de diseñadores y pintores muy talentosos, cuyo trabajo da prueba no sólo de gusto personal, sino igualmente de una sensibilidad artística y de las corrientes de la época en las que se inscriben.

© Copyright Andrea Vitali, Historiador e iconógrafo del Tarot
LE TAROT: Associación cultural de estudio y de investigación histórica.

Notas:

(1) Andrea Vitali está graduado en estudios clásicos en la Universidad de Boloña. Fundó en 1986 la Asociación Cultural llamada "Le Tarot", formada por profesores universitarios y expertos en disciplinas históricas y científicas. Como Presidente de la Asociación, se hizo cargo y organizó personalmente los proyectos de las exposiciones más importantes llevadas a cabo en Italia acerca del universo simbólico del Tarot (en Ferrara, Roma, Turín, Boloña y Catania). A estas exposiciones contribuyeron varios museos importantes del mundo, como el Metropolitan Museum of Arte -New York-, la National Gallery of Art -Washington-, el Graphische Sammlung Alvertina -Viena-, la Galleria degli Uffizi -Florencia- y muchas otras instituciones internacionales.
Como inconlogista y medievalista, Andrea Vitali ha publicado varios ensayos sobe la simbología y la iconografía alegórica del Tarot Renacentista, publicados en los catálogos de las exposiciones: "Tarots. Cartas en la Corte: diversión y magia en la corte de los Estensi" (Ferrara 1987) y "Tarot: arte y magia" (Boloña 1994). Otros ensayos y contribuciones científicas que ha escrito se han publicado por Edizioni Electa, Il Meneghello y Le Tarot.

(2) Ver el tarot completo, así como el del resto de barajas que se mencionan, siguiendo este enlace.

(3) Ver Arte Tarot en facebook, donde se realiza un exhaustivo debate sobre las diferentes representaciones artísticas que se han creado y se desarrollan en la actualidad, tanto de triunfos como de arcanos menores.

lunes, 7 de noviembre de 2011

Emperador vs. Emperatriz: Eternamente inocentes

Fragmento de una clase de Enrique Eskenazi en el 2003 sobre la relación entre La Emperatriz y El Emperador del Tarot. Transcripción, resumen y comentarios de Sergi Ferré Balagué.

La pareja arquetípica representada por los emperadores
Los roles normalmente están polarizados. Está él y está ella, pero en ella hay un él y hay una ella, y en él hay un él y hay una ella. Es decir, en cada persona existen los dos principios. Dos demandas necesarias.
Pero ¿qué ocurre? Que generalmente las chicas en su parte consciente aceptan un rol femenino y la necesidad masculina suele quedar completamente postergada, no atendida. ¿Y qué pasa con ellos? Se identifican conscientemente con lo masculino, pero en su parte inconsciente todas las demandas femeninas quedan postergadas, no enfrentadas conscientemente. Entonces ¿qué pasa? Que el inconsciente se proyecta. Y ella se relaciona con él, no a través de lo que él es, sino a través de su expectativa inconsciente. Y él se relaciona con ella, no directamente por lo que ella es, sino a través de su expectativa inconsciente.
Pero en realidad dos medias personas nunca hacen una persona entera. Toda su vida siguen siendo dos medias personas. Esto de que "el otro me hará entero, me dará la unidad que no tengo" es ilusorio. Pero sí es cierto que el otro o la otra pueden ser la ocasión por la que me de cuenta de lo que me falta. Entonces ellas esperan que ellos sean lo que ellas esperan que sean, pero lo que ellas esperan ningún ser humano de carne y hueso lo puede ser. Porque esperan a un dios, esperan una abstracción, esperan una especie de caricatura unidimensional y sin sombra, esperan al príncipe azul, al rey de los cuentos, cualquier cosa menos la realidad de un ser humano polifacético, incapaz de encajar en cualquier esquema.
Single Eternamente inocente sobre el amor simbiótico (1)
Claro, mientras estas demandas existan las relaciones no están formadas por dos sino por cuatro. O sea que en toda relación no solamente hay dos personas, sino también están las imágenes inconscientes proyectadas, expectativas, requerimientos, premios y castigos. Te premio cuando lo que haces coincide con lo que necesito y te castigo cuando no es así. De la misma manera que soy premiado en la medida en que coincida con lo que esperas de mi y castigado en la medida en que no. Bueno, pero ¿me quieres a mí? ¿o me quieres a mí en la medida en que me parezco a lo que tú quieres, a lo que sin darte cuenta te estás exigiendo?
Claro, estas relaciones están condenadas al fracaso. Pero el fracaso de estas relaciones es la oportunidad de autodescubrimiento para cada una de estas personas. No es un castigo, es una oportunidad. Claro que lo pueden vivir como un castigo, de la misma manera que el animal vive como castigo que le den latigazos que lo alejen del desierto y lo lleven hasta donde está el alimento.
Está la expectativa de que el otro te llene algo que en verdad sólo puede colmarse por un propio acto de realización interior. Estas relaciones de enamoramiento muestran un definido esquema paterno-filial. La persona amada es el sustituto de la madre o del padre, por eso el comentario de "¡Estoy harto de que mis parejas quieran ser hijos!". Claro, pero ¿con qué tipo de hombres te relacionas? ¿y cómo te colocas tú ante esta relación? La pareja se convierte en una criatura dependiente e insegura a quien proteger. Claro, se han intercambiado necesidades, pactos, acuerdos, conveniencias, porque son medias personas. No hay la tarea de ser sí mismo en ninguno de ellos, sino la búsqueda del olvido de sí mismos en el otro(2).
Pero hay otro tipo de amor, otro que los enamoradizos(3) ni sospechan que existe, ni lo sospechan, ni se lo imaginan ni están preparados. Y es otra manera de amar, un amor que reconoce la realidad del otro. La persona que cree que amar es perder la chaveta no sabe lo que es un amor centrado. Solo conoce el amor que es la proyección, la demanda, la exigencia, la necesidad, la compulsión. Pero el amor que consiste en la serena aceptación del otro, en la alegría de que el otro sea otro y no la prolongación de uno mismo, implica que hay alguien que es alguien y no alguien que no no es nada y que necesita que el otro le de realidad.

Notas:

(1) Descárgate gratuitamente Eternamente inocente de Exóticopop, haciendo clic aquí.
"Éramos tan valientes tú y yo, que retamos al mismo diablo a atreverse algún día a separarnos (...) Quiero ser inocente, prácticamente inconsciente, para creer que podría tenerte a mi lado eternamente"

(2) Para profundizar en el tema de las dependencias afectivas, recomiendo la lectura del libro Las mujeres que aman demasiado de Robin Norwood. Puedes leer extractos del mismo a modo de resumen en el artículo Dependencia emocional y adicción a las relaciones.

(3) Los amorosos, un poema de Jaime Sabines (1926-1999):

Los amorosos callan.
El amor es el silencio más fino,
el más tembloroso, el más insoportable.
Los amorosos buscan,
los amorosos son los que abandonan,
son los que cambian, los que olvidan.

Su corazón les dice que nunca han de encontrar,
no encuentran, buscan.
Los amorosos andan como locos
porque están solos, solos, solos,
entregándose, dándose a cada rato,
llorando porque no salvan al amor.

Les preocupa el amor. Los amorosos
viven al día, no pueden hacer más, no saben.
Siempre se están yendo,
siempre, hacia alguna parte.
Esperan,
no esperan nada, pero esperan.

Saben que nunca han de encontrar.
El amor es la prórroga perpetua,
siempre el paso siguiente, el otro, el otro.
Los amorosos son los insaciables,
los que siempre -¡que bueno!- han de estar solos.
Los amorosos son la hidra del cuento.

Tienen serpientes en lugar de brazos.
Las venas del cuello se les hinchan
también como serpientes para asfixiarlos.
Los amorosos no pueden dormir
porque si se duermen se los comen los gusanos.
En la oscuridad abren los ojos
y les cae en ellos el espanto.
Encuentran alacranes bajo la sábana
y su cama flota como sobre un lago.

Los amorosos son locos, sólo locos,
sin Dios y sin diablo.
Los amorosos salen de sus cuevas
temblorosos, hambrientos,
a cazar fantasmas.
Se ríen de las gentes que lo saben todo,
de las que aman a perpetuidad, verídicamente,
de las que creen en el amor
como una lámpara de inagotable aceite.

Los amorosos juegan a coger el agua,
a tatuar el humo, a no irse.
Juegan el largo, el triste juego del amor.
Nadie ha de resignarse.
Dicen que nadie ha de resignarse.
Los amorosos se avergüenzan de toda conformación.
Vacíos, pero vacíos de una a otra costilla,
la muerte les fermenta detrás de los ojos,
y ellos caminan, lloran hasta la madrugada
en que trenes y gallos se despiden dolorosamente.

Les llega a veces un olor a tierra recién nacida,
a mujeres que duermen con la mano en el sexo,
complacidas,
a arroyos de agua tierna y a cocinas.
Los amorosos se ponen a cantar entre labios
una canción no aprendida,
y se van llorando, llorando,
la hermosa vida.